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jueves, 13 de octubre de 2011

y tu...

Que necesidad tengo? Porque no te puedo dejarte en la sombra. vuelvo y te busco en mis recuerdos. La clase de suenho que duele pero que quiero recordar por el resto del dia. Lo que no pude terminar, te esfumas y te vas, sin alcanzarte a donde vas. Me despido, te he dicho adios varias veces pero tu recuerdo no se quita. No has terminado de irte. Y me repito,, en donde estas?
Aunque no comparta el mismo amanecer, ni tus ojos se cierren con los mios, ni haya peligro que tus manos se acerquen, mis labios siguen la estela de tu sonrisa, la que tan celosamente das. Cuando se que necesitas fuerzas y respiras una vez mas para enfrentarte al dia, quisiera saber que estoy detras, solo por si decides descansar.
Y te recorro imaginariamente y te sonrio, sin saber si de nuevo estas sonriendo y si es por mi esa sonrisa o para alguien mas. O si tambien, al igual que yo, hay un minuto del dia en el un respiro es ligeramente diferente, como si te juntaras al canto del universo y en una de tus pupilas apareciera yo.

Si bendecirte me permitiria alejar mi corazon. Te bendigo hoy por toda la vida. Companhero de mi vida.

lunes, 10 de octubre de 2011

vivir de prestado

Creo que eso fue lo primero que me di cuenta cuando llegue a este país. Me ví a mi misma en ese aeropuerto en horas de la tarde, arrastrando una maleta y tratando de conseguir algun cambio para hacer una llamada por telefono para llamar a mi tio que fuera a recogerme. 


Eso era todo lo que tenia. Una maleta... muchas expectativas pero solo una maleta. No tenia ni mi cama, ni la sala, ni el apartamento en Bogota. No eran mios. Nada de lo que habia usado en toda mi vida era mio, solo si acaso mi ropa pues en mi casa me enseñaron a que todo era de todas, de las tres mujeres de mi casa incluyendo mi mamá, mi hermana y yo.


Al llegar a la casa de mi tio la situación se hacia más evidente. Me ofreció su casa, una habitación. Podía utilizar todo lo que quisiera, pero también en el fondo sabia que tampoco nada de eso era mío. Dios a través de mi tío me estaba dejando utilizar/disfrutar cosas por las que no habia trabajado.


En la Universidad y en esta ciudad he sentido lo mismo varias veces. Creemos que tenemos las cosas porque nos las merecemos o damos por sentado que todo debe estar ahí. Pero tampoco trabajé por ninguna de las cosas que estaba disfrutando. Un maravilloso campus, un espectacular gimnasio, autopistas, centros comerciales, museos, etc.


Concluí primero Dios nos permite disfrutar de cosas que no hemos trabajado. No somos dueños de nada. En cambio, él es el dueño de todo. 
Segundo, deberiamos actuar de tal forma que las cosas que hacemos sirvan de bendición para otros, incluso otros que no conocemos, otros que vendrán en muchos o pocos años.


Dios permiteme ser bendición para otros