Es más fácil a veces olvidar a aquel que llamamos Pa. Siempre está ahí. Llego cansado de un largo día de trabajo, con lluvia en su saco. Después de comer me ayudo a entender algebra, a sacar ecuaciones, con el taller de sistemas.
Corrió conmigo a la panamericana antes de que cerraran para comprar los materiales de algún proyecto a última hora.
Salió a nuestro rescate a matar las cucarachas, arañas, avispas, y cuanto animalito nos atemorizó.
Se quedó sin saco cuando hizo frío y no traiamos los nuestros.
Tiene una sonrisa que vale millones.
Se quedó sin dormir manejando horas para llevarnos a la costa. Y todavia en la noche llega a encontrarnos hotel y asegurarse de que tenga ventilador.
Se levantó para llevarnos al medico a mitad de la noche.
Me enseñó la forma la original forma de hacer huevo "pasado por agua", que requiere talento para que quede muy crudo.
Se queda callado cuando quisiera hablar. Nos ve partir y aunque su corazón se quebrante se levanta para abrazarnos, con un beso en la frente, despedirnos y orar para que hayamos aprendido lo suficiente...., sobre todo el camino para volver.
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