Hace falta las palabras, sentir la brisa leve y sentirme completa. Se que estos son los momentos en que Dios actúa aunque no pueda ver sus manos. Sé que pronto diré él lo hizo, otra vez.
Pero es inevitable sentir Dios ¿por qué me has traído hasta acá? No veo dónde poner el siguiente paso. En el medio del mar y aún no veo la lancha.
Él es el DIos de los imposibles. El Dios que es sobre todo dios. Y entonces? Por qué se están cansado mis brazos? Por qué no siento que dos o más pasos me lleven al lugar de descanso?
Inútiles son mis quejas para adelantar a mi antojo tu decisión, como padre sabes mejor que yo y la hora que dirás mira está listo. Lo tenía para tí. Lo pensé para tí.
Llegará el día en el que vuelva a ver la poesía, a respirar en victoria, con esa sensación de está bien, ya pasó.
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